sábado, 15 de mayo de 2010

Una nueva esperanza-Texto BL

    Será realmente posible que la especie humana este en riesgo. Es decir, 

¿puede ser verdad que estemos cerca de la extinción?

      En Julio de 2009, el G-8 reconoció explícitamente en L´ Aquila, Italia, que un aumento de más de 2ºC llevaría a consecuencias catastróficas para la humanidad y la vida en la Tierra. Y a finales de ese año, en Copenhague, toda la comunidad internacional llegó a aquel consenso en el conocido "entendimiento de Copenhague". Al fin fue reconocido, aunque no sorprende que haya sido tan difícil, siendo los poderosos de la arena internacional los principales responsables de este fenómeno. Hace ya casi 20 años que la ONU reconoció este fenómeno, y las agudas consecuencias negativas que más de 2 grados de calentamiento traerían para el humano y la Biosfera. Ya en 1972 el Club de Roma reconoció esta realidad, escuchando la advertencia de numerosos científicos.

Según toda la información recopilada por el IPCC, un aumento de más de 2 grados de temperatura promedio llevaría a desequilibrios bioquimicos que desencadenarían procesos realimentativos que desembocarían en drásticos cambios ambientales, forzando desplazamientos bruscos de las especies y estresando sus capacidades adaptativas al punto de extinguir al 95% de ellas. ¿Ciencia ficción?

No es menor que la ONU, la CEPAL, el MIT y ahora el G-8 y toda la comunidad internacional hayan reconocido oficialmente esta amenaza -aunque no lo pongan con estas palabras- pues nos dice que esto ya no es tema de un grupo radical de ecologistas. Sencillamente, la supervivencia de la especie no es tema de un grupo reducido e incomprendido de "anormales", sino que forma parte del primer instinto de cualquier ser viviente. Otro asunto es que la enajenación del consumo, el bloqueo mediatico y los grupos de poder, sumados a las dimensiones colosales del problema y el desafío frontal que presenta a nuestras creencias culturales, concluyan en que sólo un reducido grupo de individuos es capaz de percibir el fenómeno en su dimensión holística, y de hacerle frente tanto emocional como intelectualmente.

¿Pero qué significa que el calentamiento global ponga en crisis de extinción a la biosfera -y en riesgo de extinción a nuestra especie-? Aquí no argumentaré por qué el cambio climático es antropogénico. Lo asumiré así por la abrumadora evidencia a favor de ello. Así bien, ¿Qué significa que estemos construyendo las bases de nuestra propia extinción? Básicamente que estamos haciendo algo tremendamente mal.

Y entonces ¿Qué es eso que estamos haciendo tan mal? Estamos confundiendo "medios" con "fines", herramientas con objetivos. La rápida acumulación material que se logró con la revolución industrial en los países del norte logró sacar de la miseria a millones de personas, dándoles pan, techo y abrigo. El crecimiento económico como medio para garantizar niveles de vida digno fue y sigue siendo un recurso ampliamente usado para erradicar la miseria, pero algo ocurrió en el camino. Se nos olvidó que éste constituye una herramienta para vivir dignamente y poder aspirar a la felicidad, y no es una actividad que se justifica por si misma. Es un medio para algo mayor, para un objetivo social de mayor envergadura, y tiene sentido sólo en cuanto sirve para cumplir con dicho objetivo. Es sólo una herramienta para la vida digna y la felicidad, y no es en si la vida digna ni la felicidad. Por ponerlo sencillo, la posesión material y el crecimiento económico constituyen una condición necesaria pero insuficiente para la dignidad y la felicidad. Y justamente como lo anterior se nos ha olvidado, no sabemos decir cuándo es suficiente. ¿Suficiente de qué? Cosas. Así de simple. Suficiente de cosas.

Hace décadas que el umbral para que todos los humanos puedan vivir dignamente fue cruzado. Hace décadas que el hambre de mil millones de personas dejó de ser una cuestión técnia, y es una cuestión política. Pero como los que ya tienen -y tienen mucho- creen que entre más tengan mejor estarán, la acumulación nunca es suficiente, llevándolos a desear más aun, más cosas, y más lujos. Como dijese Hervé Kempf "la carrera del lujo ostentoso no tiene límites, sea un yate, un avión o un viaje espacial, su meta ni siquiera es el cielo". Al mismo tiempo que la acumulación material ha llegado a niveles nunca antes soñados para la civilización humana, el nivel de miseria de las mayorías es crecientemente intolerable. ¿Cómo coexiste la extrema riqueza con la extrema pobreza? Claramente se sustenta con redes de enorme poder que mantienen la situación. Pero más profundamente, viene de la creencia hegemónica que son las cosas las que dan felicidad. Bajo ese esquema de pensamiento dominante, nunca es suficiente. Nunca son suficientes las cosas, ni los gustos, ni los lujos. Si el pobre nunca cesa de aspirar a ser rico, y el rico nunca se sacia de acumular, nunca es suficiente de crecimiento económico, y por dicha suerte nunca son suficientes los recursos naturales, la tala de bosques, y la quema de combustibles fósiles; principales causantes directas del calentamiento global.

Tal cual han dicho los profetas del pasado, las cosas no nos dan la felicidad. Jesús, Sidharta, Mahoma y tantos otros nos hablaron sobre la incapacidad de las cosas de llevarnos al paraíso, mas pareciera que estas antiguas palabras se nos han olvidado y hoy suenan tanto inapropiadas como locas. Paradójicamente, por cuan locas puedan sonar parecen reflejar mucho mejor la realidad que lo que hacen nuestros complejos modelos económicos. ¿Son acaso los estadounidenses más "felices" que el resto del mundo con sus mas de 35.000 dólares per capita? ¿o los Japoneses, o los Noruegos con sus poderosas economías y desarrollados Estados de Bienestar? Veamos sus tasas de suicidio y analicemos si son más felices. O sus adicciones al alcohol u otras drogas. El suicidio así como la drogadicción no pueden ser sino el deseo de desconectarse de este mundo tal cual se percibe, y ello no es sino reflejo de una profunda infelicidad.

Hemos confundido el medio -la acumulación material- con el fin -la felicidad-, y así nos hemos desviado en este camino que sólo una mente nublada -o enferma- puede aceptar. El crecimiento económico indefinido exige recursos naturales infinitos, lo que es sinónimo de suicidio colectivo en un planeta frágil y finito como la Tierra.

Cada uno tiene hoy una elección que tomar: O seguir creyendo que el calentamiento global y la crisis medioambiental no lo afectará, para dejarle como herencia a sus hijos un mundo corroído y al borde del colapso, o hacerse cargo de la enorme responsabilidad de esta crisis. Si decides por hacerte cargo, tienes la opción de pensar "Mierda, tremenda cagada", o como prefiero verlo, "Qué gran época para haber nacido, qué gran época para estar vivo, porque nuestra generación tiene la posibilidad de por completo cambiar el mundo". Si no te gusta la sociedad enferma y jodida en que naciste, "el fin del mundo" que se nos plantea con el calentamiento global y la crisis medioambiental es la mejor nueva de tu vida.

Ante el enorme desafío de la crisis ecológica y la amenaza de la extinción humana, o eres parte del problema, o eres parte de la solución. No hay puntos medios. Tú eliges.

Benjamín Leiva Crispi  Santiago - 20 de Septiembre, 2009

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